Un portátil que se quedó sin ningún USB
Cuando se le rompía un USB, pasaba al de al lado. Y cuando ese fallaba, al siguiente. Así hasta que este portátil llegó al taller sin ningún puerto funcionando.
Qué encontramos
Es de lo más habitual: el pendrive hay que moverlo para que lo detecte o el ratón se desconecta solo. Un USB que baila no se arregla solo. El conector se va dañando cada vez que conectas algo, y en el peor caso puede provocar un cortocircuito que se lleva por delante la placa. Ahí el portátil ya no enciende y la reparación no suele ser viable.
Qué le hicimos
En este caso no hizo falta cambiar la placa. Desmontamos el portátil entero, protegimos con cinta térmica los componentes de alrededor antes de dar calor, retiramos los conectores dañados y soldamos tres USB nuevos: dos en la placa base y uno en la placa hija.
Y como ya estaba abierto, aprovechamos para hacerle mantenimiento: el ventilador estaba lleno de polvo y la pasta térmica del procesador, dura como una piedra. Nunca se le había hecho.
¿Te pasa lo mismo?
Si un USB de tu portátil empieza a fallar, lo más barato es traerlo cuando falla el primero: se cambia un conector y listo.
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