Aunque funcione ahora, el daño sigue avanzando dentro. El agua no rompe de golpe: deja sales que van oxidando la placa día tras día.
La mayoría de los equipos mojados no llegan el mismo día, sino cuando empiezan a fallar. Cualquiera de estos casos entra aquí.
La piscina, el fregadero, la playa. El agua salada es la peor de todas: la sal queda dentro y acelera el proceso, aunque por fuera el móvil ya esté seco.
Con azúcar, además de la humedad queda un residuo que se pega a la placa, conduce entre los contactos y hay que limpiar a mano.
Suele ser el primer síntoma: no reconoce el cable o salta el aviso de humedad en el conector. Es la puerta de entrada del líquido y sus pines se oxidan antes que nada.
Fotos con niebla, halos o una mancha fija que no se va limpiando el cristal. Es humedad atrapada en el móvil, y es señal de que dentro ha entrado más de lo que parece.
El vaso encima del teclado. Teclas que repiten o no responden, y a veces un equipo que ya no arranca porque el líquido llegó hasta la placa.
El caso más frecuente de todos. Se secó, pareció ir bien y días después se apagó. Es la corrosión trabajando por dentro sin que se vea nada por fuera. Si la corrosión ya llegó a la placa, hay que entrar con microsoldadura. Y si el objetivo es salvar las fotos y los contactos, mira la recuperación de datos.
Lo que hagas las primeras horas cambia bastante el resultado.
Apágalo del todo, quítale la funda, sécalo por fuera y déjalo quieto hasta que podamos verlo.
No lo cargues, no lo enciendas para ver si va, no uses secador y no lo metas en arroz. Nada de eso saca el líquido de la placa, y la corriente circulando con humedad es lo que remata los componentes.
Lo que hacemos nosotros: abrirlo, limpiar la placa a fondo, tratar la corrosión y probar el equipo componente a componente. Si aparece algo dañado, te lo contamos antes de seguir.
En el resto de reparaciones damos 3 meses en pieza y mano de obra. En un equipo mojado no podemos: la corrosión ya ha empezado y puede seguir dando la cara semanas después, en un componente que hoy funciona bien.
Preferimos decírtelo antes que prometer algo que no depende de nosotros. Si en la revisión vemos que no tiene sentido invertir en el equipo, también te lo diremos.
No. El arroz no absorbe el líquido ni las sales. Mientras el móvil espera en el arroz, el daño sigue avanzando. Lo útil es apagarlo, no cargarlo y traerlo cuanto antes.
Sí. Que funcione hoy no significa que esté bien: el líquido deja sales y restos que van oxidando los componentes durante días o semanas. Muchos móviles que llegan muertos funcionaron sin problema la primera semana. Una limpieza a tiempo sale mucho más barata que una reparación de placa después.
Depende del estado en el que llegue. Hay que desmontar el equipo, limpiar la placa, secarla y volver a probarla, y si aparecen componentes dañados hay que trabajar sobre ellos. Cuando lo vemos te decimos con qué plazo contamos antes de empezar.
Si el dispositivo se ha mojado, el tiempo cuenta. Desde Tacoronte, Santa Úrsula, La Matanza o La Victoria estás a quince minutos del taller, y esos minutos son la diferencia entre limpiar la placa a tiempo o encontrarla ya con corrosión.
Escríbenos y cuéntanos qué se mojó y con qué. Te decimos qué hacer mientras llegas al taller.