Una Switch que no encendía ni cargaba
Llegó al taller completamente muerta. Ni luz, ni vibración, ni logo. No encendía y tampoco daba señal de estar cargando. No se había caído, no se había mojado: un día dejó de encender y ya no volvió.
Qué encontramos
Cuando una consola hace eso, lo primero que se piensa siempre es batería o conector de carga. Es lo más rápido de cambiar, y en este caso no habría servido de nada.
Al medir la placa apareció el motivo real: un condensador en cortocircuito en la línea de carga, entre el conector USB-C y el circuito que reparte la alimentación. Un componente diminuto que, al fallar, manda a masa toda la corriente que entra por el cargador. Ahí ya no hay nada que hacer: la protección corta en cuanto detecta el corto, y la consola se queda muerta. No es que no llegara corriente. Es que no podía pasar de ahí.
Qué le hicimos
Se localizó el componente midiendo consumo con la fuente de laboratorio, se retiró y se soldó uno nuevo en su sitio. La Switch volvió a la vida y cargó con normalidad. Es el tipo de avería que en muchos sitios se despacha con un «no tiene arreglo» o con un cambio de placa completa. Y lo que falla es un único componente que hay que saber localizar.
Cómo evitarlo
Un apunte que evita bastantes de estos casos: los cargadores y las bases no originales son la causa más habitual de fallos en la línea de carga de la Switch. Un pico de tensión que entra por el USB-C no avisa, y lo primero que se lleva por delante es justo esta zona de la placa.
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